[PERLAK] Basarriren polemikak: Basarri VS Ayalde / Sagardotegikoa VS Gorbataduna (1963)

2022-02-07

Basarri VS Ayalde –

Basarriri lehen haserre sonatua 1963an Uztapideren alde txapela galdu berritan Antonio Valverde Ayaldek argitaraturiko artikuluak eragin zion. Ez zen nolanahiko haserrea izan gainera: gehiago ez zela txapelketetara edo sariketetara aurkeztuko iragarri zuen bertsolariak erantzun gisa.

Hainbesteko sua nondik etor ziezaiokeen ulertzeko, 1935eko txapelketan Txirritari irabazi zionean entzun behar izan zituen lehen kritikak aipatu beharko dira. Txirrita, bere blusa beltzarekin, sagardotegian ikasitakoa baino askoz ere eskola gehiago ez zuena, jotzen zuen hainbatek benetako txapeldun gisa; gorbata jantzita epaimahaiari zurikeriatan ibili zen bertsolari gazte hura ez zen ezta benetako bertsolaria ere.

Basarri bere bertsogintzaren gorenean aurkitzen zelarik, 50eko hamarraldi hasieran, Jose Artetxek egin zion soslaian ere ukituko da gaia, hain justu Iparragirre eta Xenpelarren artean aurki daitekeela seinalatuz Basarri, bertsolari eskolatua izanagatik, benetako bertsolaria zela defendatzeko: Basarri, versolari ‘jatorra’, el más famoso entre todos los actuales, es para Lecuona en bersolari culto. Ahí primordialmente radica para el académico el principal mérito del juglar de Regil radicado en Zarauz. Que siendo versolari culto, y además, hombre preocupado en cultivarse (…) no haya perdido “eso”, el “eso” aéreo, impalpable, sin nombre, que constituye precisamente el secreto, el ángel del versolari (…) Iparragirre, el italianizante; es el ejemplar de versolari fenecido; probablemente las letras, más que añadirle, le cortaron las alas al glorioso autor del ‘Gernikako’. ¡Con qué desprecio ‘Xenpelar’, el genio bersolari de Renteria, llama comediante a Iparraguirre! (…) Ningún bersolari coetáneo podrá decir de Basarri jamas lo que ‘Xenpelar’ dijo de Iparraguirre. Basarri no se descompone nunca.

Baina Ayaldek zer esango eta Basarri eskolatua Iparragirrerekin eta Uztapide eskolatugabea Xenpelarrekin parekatu zitezkeela. Gainera, dikotomia hori planteatu ohi denean beti dakar berarekin herriak ‘lehengo bertsolaria’ alegia, eskolatu gabe-sagardotegikoa, maiteago ote duenaren errezeloa, eta halaxe egiten du Ayaldek ere.

Min egin zion artikuluak zarauztarrari, egia zelako gerraostean bikote artistikoa osatu zuenetik herriak Uztapide gehiago maite zuela[1]. Honela aipatzen du Garziak: El bertsolarismo de Basarri es más intelectual, por decirlo de algún modo. Responde, como bien a indicado Juan Mari Lekuona, a un proyecto bien definido. La admiración del aficionado medio, sin embargo, se dacanta más por Uztapide” (2000a: 441)[2]. Gordinago Perurenak: “(…) galdetu Basarri eta Uztapide ibili ziren herritan zein zuten maitena, eta baserritarrak beti Uztapide esanen dizute; nabaritzen baitzuten besteak zein hanketatik egiten zuen urgun” (Mazantini, 1991, 1. zbkia., Basarri-rekin saiheska bertsolaritzari buruz, Perurena, Patziku). Eta Uztapiderekin beti harreman oso ona izan bazuen ere, badirudi faboritismo horrek une hartan erabat zapuztu zuela[3].

Deigarria da Ayalderen hitzetan beste behin bertsolariaren irudi erromantiko orientalizatuaren magia sumatzea, eta are deigarriagoa, Basarrik bere buruaren defentsan eskolarik ez duela argudiatu behar hori.

 

 

Basarri y Uztapide, Antonio Valverde Ayalde, El Diario Vasco, 1963ko urtarrilaren 5ean.

 

Basarri VS Ayalde

 

Dije una vez que Basarri es el Iparraguirre de nuestra época. Un Iparraguirre motorizado, que en su 4×4 (si no es ya un ‘Dofin’) va de plaza en plaza (…) Basarri es la figura providencial que, en momentos harto delicados para la lengua nativa entrego sus afanes y su vida a ella, creando una manera nueva de ser bersolari y una escuela fructífera.

Uztapide siempre reconoció la valía de Basarri. “Es hombre leido”, suele comentar con respeto y admiración.

La humildad de Uztapide es tan grande como su bondad y sus dotes de improvisador poético. En alguna de sus actuaciones llega a momentos de arrebato, y entonces, para él ya no existen oyentes, ni rivales, ni Jurado, ni dificultades técnicas, fluyendole los versos espontaneamente, expresando sentimientos íntimos cargados de auténtica ternura y exentos de toda sensibleria. Así ocurrió en el torneo último en diversos pasajes, y sobre todo al desarrollar el tema final ‘Ama’ (…)

Pues hemos comparado a Basarri con Iparraguirre, bueno estará parangonar a Uztapide con Xenpelar, y tan solo por considerar a estos últimos como los representantes del bertsolarismo agreste y tradicional.

Es curioso como perviven las ideas y prejuicios antiguos. A Iparraguirre, los rústicos de su tiempo lo tenían por ‘señorito’ porque cantaba con estilo y hacía música. Pues bien, esta misma tarde, un vigoroso abuelo de Oyarzun, comentando el tan sonado torneo último y declarandose acérrimo partidario de Uztapide, me decía, en tono entre admirativo y despectivo, de Basarri: ‘Ori solfeo-ko gizona da’ (Ese es un hombre de solfeo). El viejo Mathías caía en el mismo perjuicio de Xenpelar (…)

No sólo el amigo Mathías, que también entre algunos intelectuales hay prevención hacia el bersolari letrado y hacia la culturización de esta faceta poética, creyendo al bersolarismo consustancial con el analfabetismo, la haraganería y la inadaptación social. Por mi parte siempre sostuve lo contrario. El bersolarismo es como la tosca piedra (…) un buen pulido puede convertirla en joya de brillo universal(…)

El publico de hoy y los jóvenes bersolaris actuales saben leer, leen y leerán cada vez más (…) En Uztapide veo el esplendor, la llamarada última de una Euskal-erria entrañable que se nos va por momentos. La cultura nos traerá una etapa nueva –puesto que al bersolarismo y al euskera les ha dado por no morirse- de poesía popular, de la que Basarri es el precursor”.

 

En defensa propia, Iñaki Eizmendi ‘Basarri’, La Voz de España, 1963ko urtarrilaren 6an.

 

Basarri VS Ayalde

 

Mucho se está escribiendo, y muchísimo más hablando, sobre el último Campeonato de Bersolaris celebrado en el Teatro Astoria.

Ayer mismo no pude ocultar mi sorpresa leyendo el artículo que escribió mi amigo Ayalde en ‘El Diario Vasco’. Las comparaciones siempre son odiosas y, la verdad sea dicha, me quedé de una pieza al ver que se me comparaba con el bardo Iparraguirre. Pero, vamos a ver: ¿Es que puede haber alguno que crea que Iparraguirre fue bersolari, improvisador, repentizador? (…) ¿En que litigios bersolarísticos intervino el bardo de Villarreal de Urrechua? (…) Iparraguirre se merece el respeto y la adimiración de todos por la inmensa labor que desarrollo (…)

Hay que saber distinguir las cosas, ya que es de pésimo efecto mezclar el remo cuando se habla y se debate de pelota. Bien sé yo que el amigo Ayalde sabrá hacer la distinción necesaria, pero muchos lectores tienen un concepto equivocadísimo de las cosas. Para salir al paso de tanta supercheria y falsedad que circula a través del país, es ineludible una confesión sincera y verídica.

El amigo Ayalde puede comunicar al viejo Mathias y a todos los habitantes del Globo que ‘Basarri’, desgraciadamente, es un ignorante en solfeo y música; incapaz de leer las notas del pentagrama. Tambien andan equivocadísimos quienes me creen un hombre culto, un hombre de formación, un intelectual (…)

Sepan todos los que me leen que ‘Basarri’ solamente pisó la escuela hasta los once años de edad; que tuvo que abandonarla forzosamente al hacer su primera comunión para atender a las necesidades de la familia. Quien tenga alguna duda puede llegar hasta Zarauz, donde le informaran al respecto.

¿Que culpa tengo yo porque me haya gustado tanto la lectura y porque haya devorado tantos libros?

(…) Desde los diecisiete años de edad, que empece a cantar en las plazas públicas, hasta hoy (49 años cumplidos), he puesto todo mi interés y toda mi alma en elevar un poco el verso improvisado.

Sufría horrores con el bajo e intolerable lenguaje que empleaban los antiguos bersolaris en las plazas públicas. No acertaban a versificar sino atacándose mutuamente y en tonos muy groseros e impertinentes. Las borracheras, los latrocinios, los adulterios eran los temás de aceptación. Cuanto mayores disparates soltaban, más celebrabán los oyentes.

Pero la gente de respeto, la gente de sentido común, la gente un poco culta, huía del bersolari. Este pertenecía a la última escala de la sociedad.

He podido comprobar que aún existen quienes opinan que el verso tiene que ser eso; que el bersolari ha de ser una especie de bufon, el hazmerreir de las gentes. Muy negro veo el horizonte de nuestro país si la tendencia de las gentes es favorable a este criterio.

Caros lectores mios, ‘Basarri’ ha finalizado su obra. No se los años que me tendrá reservados el bondadoso Dios, pero he tomado la radical determinación de no participar nunca más en un certamen o en un campeonato de bersolaris.

(…) No negaré mi colaboración a los pueblos que me soliciten como número de fiesta, ni a cuantos actos se organicen para cantar en plan de camaradería con los demás bersolaris. Pero no me hablen de concursos y campeonatos (…)

Mi misión está terminada. Queda campo libre para la juventud.

La posteridad me juzgará adversa o favorablemente. Lo que nadie podrá negar es que he puesto toda mi alma en una empresa que yo la consideraba muy noble.

Esta es la sincera confesión del más humilde autodidactico que escribe esta sección de La Voz de España. Y mientras tanto, la gente me censura por ‘letrado’ y ‘músico’. ¡Así se escribe la Historia![4]

 


 

 

[1] Izatez, Uztapide ere gorbata jantzita ibili ohi zen, baina inork ez zion horregatik konturik eskatuko. Parisko 1958ko saioaren kronika honek argi uzten du ez zekiela korapiloa egiten: “Uztapidek bazuen krabata. Edan eta berotu eran kenduko zuen gogotik, bainan ez du egin, ez zelakotz fida korapiloa errensituko zuela. Nola baitzuen korrapiloa arrunt kausitua, aitortu dauku emazteak zekola egina Españatik Frantziara buruz abiatzean” (Herria, 1958/V/29, 2 or., ‘Parisen, koblakariekin’, Jean Irigaray).

[2] Ik. GARZIA, J.R. (2000a): El bertsolarismo, del siglo XIX al XXI. Non: URKIZU, P. (zuzendaria), Historia de la literatura vasca, 402-480 or. Madril: UNED.

[3] Perurena berak Basarriri eginiko elkarrizketa batean argi ikus daiteke honek Uztapiderekin zuen adiskidetasuna eta 1962ko zaputzaldiaren behin behinekotasuna: “Ba, ba,… lagunak ginan eta hor eztago… Bertsolaritzan, pilotaritan bezela da. Batzuri gai arintxeagoak gustatzen zaizkie; besteri sakanogoak; beste batzui berriz alkarren arteko pikia (…)” (Mazantini, 1991, 1. zbkia., ‘Basarri-rekin buruz buru’. Perurena, Patziku)

[4] Lasak azaltzen duenez bi testu hauekin hasitako polemikak bazter guztiak harrotu zituen:

“(…) bi ‘bando’ sortu ziren Uztapide zein Basarriren aldekoak. Ika-mika planteatu zen eran egiazki bazeukan morbo punturik. Bi titularretan labur zitekeen: diszipuluak maisua garaitu du edo ezjakinak ikasia garaitu du (…) iskanbilla aski erradikalizatu zen eta bertsozale gehienak batera edo bestera lerrokatu ziren; apenas geratu zen taberna zuloetan, kalean, prentsan… iritzia eman ez zuen inor!” (2008: 879)

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